Código Penal Concordado y Comentado. Estudio Preliminar y Anotaciones de Abel Téllez Aguilera
Agotada de todo punto la edición que publicamos en 1848 y 1849, inmediatamente después de la primitiva promulgación del Código, es un deber nuestro repetirla, correspondiendo así al aprecio que merecimos al público, y a la distinción conque nos han horado el Gobierno de S.M. declarado de texto la presente obra.
Esta edición se diferencia de las precedente: 1º. en que nos ajustamos para ella a la reforma del mismo Código, verificada en 1850, emitiendo nuestro parecer sobre la propia reforma y cada cual de los puntos que contuvo, 2º. en que también nos hacemos cargo de una opinión y un documento tan importante como lo es el Informe del Colegio de Abogados de Madrid, de 29 de noviembre de 1852, cuyo mérito y autoridad no necesitan encarecerse, y 3º, en que, aparte de estas novedades, que el tiempo y los sucesos han traído consigo, hemos procurado mejorar en lo posible nuestro primer trabajo, ora en los mismos pensamientos, ora en su forma y expresión.
Código Penal Concordado y Comentado. Es, pues, la obra que publicamos hoy, si no un libro nuevo, distinto de nuestra edición primera, por lo menos un libro muy mejorado, y que creemos sinceramente más digno del objeto a que se consagra, y de las personas que hubieren de consultarle. Si no hemos hecho más, culpa es de nuestra inteligencia, y de ningún modo falta de nuestro deseo.
Joaquín Francisco Pacheco y Gutiérrez Calderón (Écija, Sevilla, 23 de febrero de 1808-Madrid, 8 de octubre de 1865) fue un político, jurista y escritor español, que osciló entre el liberalismo doctrinario y la llamada «disidencia puritana» del Partido moderado.
Biografía
Era hijo de un escribano del Ayuntamiento de sevillana de Écija, donde nació. Estudió en el colegio de la Asunción en Córdoba y en 1823 accedió a la Facultad de Derecho de la Universidad de Sevilla, donde frecuentó los círculos políticos y literarios de la ciudad, junto a su compañero de estudios e íntimo amigo, Juan Donoso Cortés.1 A partir de 1829, terminados sus estudios universitarios, trabajo en Córdoba como secretario del Marqués de Benamejí.
En 1832 se traslada a Madrid, allí ejerce como abogado, pero a la vez tiene inclinaciones literarias y periodísticas, fundando en 1834, el periódico La Abeja, que ejerció como órgano de expresión del moderantismo y se convirtió en su breve vida en uno de las mejores publicaciones de la prensa madrileña del momento.1 También colaboró en otros periódicos como El Artista y El Español.