Feria en el derecho
Cuando los concejales Ybarra y Bonaplata solicitaron una feria de ganado para Sevilla allá por 1847, no podían imaginar que, con el paso de los años, el paraguas legal se extendería
de tal forma por la misma que, hoy, no es exagerado afirmar que desde que se instala el primer andamio de la ciudad efímera, hasta que muere definitivamente cuando se desmonta
el último, casi todo está regulado.
Tras las lonas, bambalinas y ambigús, atracciones o espectáculos hay un auténtico mundo de normas, litigios y sentencias que hasta ahora no tenían un manual
de consulta de referencia tanto para juristas como para cualquier socio de una caseta lego en derecho.
En el mundo de la literatura jurídica en el que se cuestiona todo y se abordan las más variadas temáticas desde ángulos insospechados, llamaba la atención la ausencia
de un manual que abordase una panorámica de lo que, sin mucho rigor, pero tampoco con un exceso de alcohol en sangre, podríamos llamar el «Derecho de Feria»,
a pesar de ser una actividad tan extendida no solo en Andalucía, sino en toda España.
Feria en el derecho
Faltaba una herramienta global, un proyecto multidisciplinar que abordara la feria exterior y el mundo interior de las casetas y sirviera a todos los feriantes.
De eso va el libro que el lector tiene entre manos, de lo que se regula de forma objetiva para la feria reglada, el montaje del Real, la organización de casetas, su ornato,
el paseo de caballos, etc., y del otro mundo, del interior de la vida de esas casetas; un rebujito jurídico que mezcla leyes de todas las materias sobre la feria moderna
con sentencias que las interpretan en una jarra de papel, nuestro manual, con el fin de contribuir a la convivencia ferial sin mucha resaca.
Esta obra, en la que tan generosamente han accedido a participar una docena de compañeros de diferentes profesiones jurídicas, viene a ofrecer, por primera vez en el mundo de las publicaciones
legales, un tratado del derecho de feria si es que, como ya se ha señalado, algo se puede denominar así sin haber ingerido antes dos o tres copas de manzanilla.